Encontré entre mis papeles guardados este escrito de Sergio Sinay, me gustó mostrárselos y aquí está. Como era muy extenso lo reduje tratando de no cambiarle el sentido al texto.

"La historia de la vida en la tierra es la historia del agua. O también: la historia del agua es la historia de la vida. No había agua cuando se creó la tierra. Apareció después y con ella, la vida tal cual la conocemos.

Por ello en cada exploración espacial se busca si hay agua, para saber si algo o alguien vive o vivió allí.

Eugene Stanley, doctor en Física de la Universidad de Boston dedicó su vida a investigar la biología y la física. En un Encuentro Internacional sobre las Fronteras de las Ciencias, en Barcelona afirmó: “Desde que existe vida en la tierra ha habido más o menos la misma cantidad de agua. Se evapora, llueve, se recicla. Y si cambiamos algo en su composición, cesa la vida que ella posibilita....” Estas afirmaciones de contenido científico son casi una afirmación filosófica.

Y adquieren una gran trascendencia en una época en la cual la vida parece haber perdido valor, donde ese portento que surgió con la primera gota de agua, hace miles y miles de años, hoy está despreciado.

Si el agua es la vida, si el agua se recicla y entonces bebemos la misma agua que otros bebieron, si el ciclo del agua es el ciclo de la vida, no hay modo de eludir la responsabilidad de preservarlas. A ambas.

Si quienes nos antecedieron hubieran envenenado aquella agua, ese veneno actuaría sobre nosotros, al beber hoy la misma agua.

Esto lleva a recordar una frase de Robert Badén-Powell, un general del ejército inglés que en 1907 creó los boy scouts . Su consigna era: “Intenta dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontraste”. Podría traducirse así: no contamines el agua que otros beberán mañana, no cortes el fluir de la vida; el mundo, la sociedad en que vives, no empieza y termina con vos, no sos más que el eslabón de una cadena eterna. Una cadena que nació con una gota de agua. Nada más y nada menos."

Sergio Sinay